¿Existe, verdadera libertad de
expresión en México? ¿El derecho a una
información veraz, oportuna y completa , está garantizada en nuestro país?.
Nuevo dilema al que nos enfrentamos los y las educadores. Alguna respuesta
tendremos que dar a los estudiantes y sobre todo elementos de prueba de nuestro
dicho.
La nueva ley de
telecomunicaciones y sus subterfugios legaloides nos hablan de una distancia sustancial
de lo anterior. El hecho está en que cada día recibimos una serie de elementos
noticiosos e informativos sesgados por intereses lejanos a la verdad acontecida
y padecida. Tanto en televisión abierta, como en la radio y la prensa, la
directriz editorial parece ser la misma: sensacionalismo con distractores, verdades a
medias, estrategia del miedo, sumisión al desarrollismo y bienestar económico y
productivo. Todo lo que ven nuestros alumnos o escuchan están dentro de estas
coordenadas. Hablar de la libertad de expresión sabiendo que el número de
periodistas asesinados en el país significa un porcentaje alto. Decir que en
México el derecho a la información está garantizado, son dos mentiras que no
debemos hacer creer a los educandos. Tanto la libertad plena de expresión como
el derecho a la información en nuestro país, tristemente están bajo la presión
del Estado. Baste, como ejemplo, las represiones a las manifestaciones sociales
de los últimos meses.
El despido de Carmen Aristegui y
su equipo, son un ejemplo más en este escenario de censura y control pretendido
por el Estado. En año de elecciones cualquier voz critica, individual y/o
colectiva es un peligro para el sistema de corrupción imperante.
Como educadoras y educadores
tenemos el compromiso de la verdad. De expresar con claridad el propio
pensamiento y de informar con certeza lo que pasa en el país. Los que fallan a
esto son otros. Nosotros no podemos traicionar nuestra esencia de mentores. Por
tanto debemos alzar nuestra voz para protestar por cualquier acto de censura y
represión.
Nuestros alumnos esperan de
nosotros aquello que el sistema corrompe. No los traicionemos.
Abonemos por la libertad de
expresión plena y por el ejercicio total de nuestro derecho a la información. Y
en este tenor, nuestro apoyo total a la lucha de Carmen Aristegui y su equipo.
Jac
Miravalles marzo 2015
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